jueves, 10 de abril de 2014

III. Jefaturas político-militares: Siglo XX


Por Roberto Elenes


Coronel Agustín Sanginés 
Como jefe político y militar del Distrito Norte, el coronel Agustín Sanginés (1894-1902) recibía en Ensenada al nuevo Siglo XX, mientras su homólogo en el Distrito Sur, el coronel Abraham Arróniz, hacía lo propio en el  puerto de La Paz, Baja California.

Si bien el Siglo XIX en México, había sido de conservadores en el gobierno, el XX estaría bajo control de los liberales. De los cuatro jefes políticos que hubo en el Distrito Norte entre 1888 y 1911, el oaxaqueño Agustín Sanginés, en 1912, fue el único en integrarse a las fuerzas antirreleccionistas con José María Maytorena, gobernador de Sonora (1911-1915), apoyando al movimiento revolucionario encabezado por Francisco I. Madero.

Con el grado de general, en el estado de Chihuahua, Sanginés combatió en el célebre 4/º Batallón Irregular de Sonora contra los orozquistas, por cuyas filas pasaron dos presidentes de la República, Álvaro Obregón y Abelardo L. Rodríguez; este último, tras disolverse las fuerzas de irregulares comandadas por el general Salvador Alvarado, se integró al ejército carrancista y, el 19 de noviembre de 1913, Venustiano Carranza lo nombró capitán segundo de infantería.

En julio de 1912, Sanginés libró el combate de Ojitos contra los orozquistas, donde el teniente coronel Álvaro Obregón tuvo su bautismo de fuego, demostrando con el triunfo su natural talento militar. De Sonora, el general Agustín Sanginés fue a Ojinaga a hacerse cargo de la recién creada jefatura de armas.                      

Sanginés cambió de bando, ya que fue gobernador de Hidalgo con Victoriano Huerta, a partir del 4 de julio de 1913, casi feneciendo el régimen del usurpador. Murió en 1924.

El viejo Faraón Sarabia Espinoza, residente de Ensenada desde principios del Siglo XX, en entrevista concedida, en 1978, a Jorge Martínez Zepeda, describe a Sanginés de esta manera:

«Era un señor grueso, fornido, muy respetuoso. No le gustaba relacionarse; siempre andaba solo, por eso le tenían como enemigo algunos políticos. Era muy recto y no aceptaba compadrazgos».

A su llegada, en 1894, Sanginés, sin el pedigrí político de su antecesor, encara a la caterva de eternos “suspirantes” locales al puesto de jefe político desde tiempos de Villagrana, instalando en Ensenada una institución dedicada al cultivo de las artes liberales y a la política: la Logia Simbólica Occidental número I, lo que le volvería un hombre emblemático dentro de la masonería bajacaliforniana. De ahí emergieron clubes políticos como el Manuel Márquez de León y el Democrático Ensenadense, compuestos por empleados de la administración pública local, de gente que prestaba sus servicios como introductores de mercancía del extranjero, de educadores, profesores de música, de unos cuantos militares con categoría de oficiales, así como de empleados del juzgado, tinterillos, comerciantes, jueces de paz y uno que otro médico de los pocos que había en la región.

El jefe político y militar dentro de los distritos territoriales, conforme a la Ley de Organizaciones de Tribunales del Distrito Federal y Territorio de la Baja California era una figura que sí tenía  ascendencia sobre el municipio, pero no en una institución federal tan cercana al titular del Poder Ejecutivo como  lo ha sido Aduanas, encargada en el caso del Distrito Norte, de pagarle al Ejército, al aparato judicial y al  magisterio, además de controlar financieramente la recaudación fiscal del único municipio existente.

La Aduana Marítima de Ensenada se encargaba de la recaudación municipal que le producía el 40 % de sus haberes, luego transferían estos recursos hacia el municipio más el 1.5% de los derechos a las importaciones, lo que le daba a la aduana acceso al manejo del presupuesto municipal. Pero con un hombre del peso político de Luis Emeterio Torres dentro del porfiriato, los mecanismos de injerencia del jefe político y militar se ampliaron al grado de influir en la designación de alcaldes y funcionarios municipales.  No se diga de la aduana en cuanto a dinero.

Torres y Sanginés consiguen hacer valer su autoridad sobre la aduana, controlando financieramente al municipio, al convertir al tesorero municipal en el tesorero de la jefatura distrital, propiciando que la aduana tuviese, primero, que dar cuenta al jefe político de los dineros recabados correspondientes al municipio, por encima del cabildo municipal. Para 1899, por ejemplo, durante el mandato del munícipe Carlos A. Quijaza, el tesorero de la jefatura política de apellido Solorio, era también el tesorero municipal. Para 1900, mientras la aduana se encargaba por entero de los gastos del aparato federal, el Ayuntamiento de Ensenada en buena parte era auto suficiente gracias a lo que generaba de recaudación de impuestos, bajo la celosa supervisión de la jefatura política.

En lo político, con Torres y Sanginés era un hecho que los presidentes municipales que tuvo Ensenada siempre fueron sus incondicionales, y que la designación de los principales funcionarios del municipio provenía comúnmente de la decisión personal del jefe político. No así el administrador de la aduana, cuyo nombramiento venía de México. Tras la salida de Luis Emeterio Torres, con Sanginés y Arróniz esta constante seguiría prevaleciendo. Pero con la llegada, en 1903, de un jefe político débil y arbitrario, como lo fue el coronel Celso Vega, en contraposición a las fuertes aspiraciones políticas de los locales, los problemas y conflictos se acrecentaron cada vez más y más hasta su renuncia a la jefatura en agosto 22 de 1911.

Sanginés y el nacimiento del emporio agrícola

Para 1894, en que Sanginés llega al gobierno del Distrito Norte, se publica en el Diario Oficial de la Federación el contrato de construcción del tramo Tijuana-Yuma, signado desde 1881 por el gobierno de México y la empresa norteamericana “Baja California and Sonora Railway Co.”, que al paso del tiempo surgiría con el nombre de “Inter-California”; una línea ferroviaria que, en 1906, empezaría a construirse desde Los Algodones, llegando a Mexicali al año siguiente, para  conectarse  con la vía del ferrocarril de la compañía “Imperial & Gulf Railroad”, absorbida después por la Southern Pacific, que, proveniente de Old Beach (Nyland) —pasando por Calexico—, ya se había conectado con Mexicali desde 1905, con miras de llegar al golfo de Santa Clara, en el vecino estado de Sonora.

Harry Chandler y general Harrison Gray Otis


Ese año de 1894, el canadiense Harry Chandler —yerno del general Harrison Gray Otis, dueño del  L. A. Times—, promueve la zona, trayendo al Desierto del Colorado a un grupo de banqueros con el fin de que invirtiesen para convertir el inhóspito y desolado Valle californiano en un vergel agrícola. Algunos de los inversionistas partieron a Los Ángeles, descorazonados, con la convicción de que Chandler se había vuelto loco.
           
En 1895, Frank Thing y su hermano, pastoreando ganado, se asientan al lado de los pequeños núcleos de los cucapá que vivían, dispersos, a orillas de la Laguna Cameron, situada a un costado de los mezquitales que rodeaban al acceso fronterizo de Estados Unidos a México (Monumento 220-A), correspondiente al antiguo “Camino de La Herradura” que comunicaba a San Diego con Yuma, Arizona, a través de suelo mexicano: la ruta de diligencias.
           
Adicionales a esta entrada a México, existían otros dos accesos al Desierto del Colorado que formaban parte de las dos rutas, bien conocidas ya desde 1850, para bajar de los Estados Unidos hacia Sonora e ir de vuelta hacia el país del norte: el “Paso del Centinela” que era parte del camino de la “Vereda del Mesteño”, y el “Paso de Los Algodones” que pertenecía al “Camino del Diablo”. Vale decir que el origen de estas dos rutas es anterior a los días en que Fausto Álvarez, en 1873, atendía su negocio de venta de licores y pastura en la “Posta Río Nuevo”, que estaba situada en lo que hoy es suelo citadino de Mexicali.
           
Desde la llegada de Luis Emeterio Torres al Distrito Norte en 1888, esa área desértica entre los valles Imperial y de Mexicali, era identificada como un lugar frecuentado por vaqueros en cierta época del año, dado los pastizales que crecían alrededor de sus lagunas aledañas, en cuyas orillas se formaban parajes aptos para la crianza y pastoreo de ganado de engorda. Verbigracia los hatos de ganado bovino del famoso “Rancho Warner”, en San Diego, y del caballar de los indios que vivían en el área, es sabido que eran traídos a pastar por estos sitios. Este tipo de información referente al uso de los terrenos que rodeaban la zona de la Laguna Cameron, fue corroborada en el reporte oficial realizado por el teniente coronel Victoriano Huerta (futuro usurpador de la Presidencia de la República) y por el teniente Juan N. Vázquez, durante su estancia en la región formando parte del equipo binacional que participó en la colocación de los monumentos divisorios por parte de la Comisión Internacional de Límites (1882-1889).

Anthony H. Heber
En New Jersey, el 26 de abril de 1896, Charles R. Rockwood y Anthony H. Heber y otros, crean la California Development Co. (la C.D.C.), cuyo cometido era canalizar el agua del Río Colorado hacia el Valle Imperial, utilizando suelo mexicano. Heber, además de conformar compañías tales como: la “Colony Investment”, la “Goldfield Mining”, la “Imperial & Gulf Railroad”, y de haber sido vicepresidente del “First Nacional Bank of Imperial” y de crear la primera agencia aduanal (la A. H. Heber & Co) de la región, se convertiría en dueño de los terrenos (187.36 hectáreas) donde se asentaría el primer cuadro de la ciudad de Mexicali. Por lo demás, ese año de 1896, iniciada la cuarta gestión gubernamental de Porfirio Díaz, se decretó la aplicación de un segundo derecho de importación: el cobro al impuesto al bulto a un peso oro por tonelada de pesaje.
           
Thomas Blythe 
En 1897, Antonio Moreno Altamirano vende a Thomas Blythe los 86 502 acres (34 998 hectáreas) de tierra que comprendía el entorno del poblado de Los Algodones. Al poco muere Blythe, intestado, y dichos terrenos pasan a manos de Guillermo Andrade, su socio. Éste, a su vez, siete años más tarde (mayo 23 de 1904) revendería esas tierras a la Colorado River Land Company. 

Para ese año de 1897, vivían en Los Algodones, Abraham Romero y Romualdo Ochoa, Rafael Martínez y su mujer Gila Daniel, Santiago Loroña y su esposa doña Chuy, pero también José María Loroña con su compañera Josefa Lugo, además, Manuel Arvizu y su señora Eloísa Miranda, Manuel Mendoza e Ignacia Martínez, su mujer, y don Trinidad González casado con Rafaela Loroña. Dos años después se abre la sección aduanal de ese pueblo fronterizo.
           
El 28 de febrero de 1898, a Agustín Sanginés le toca promover el decreto gubernamental que ordenaba que a Ensenada de Todos los Santos se le quitara de encima el santoral completo, en virtud de la confusión que causaba su nombre con el de esa otra población del Distrito Sur con idéntico apelativo. Pocos meses después nace la Sociedad de Irrigación y Terrenos de la Baja California —futura subsidiaria de la California Development Co—, y la conforman Guillermo Andrade, Hiram W. Blaisdell y el doctor William T. Heffernan, vecino de Yuma. 

Ese año de 1898, a su vez, los señores Bernardo Meléndrez —dueño del “Rancho El Carrizo”—, Santiago Castro y Ángel González con sus respectivas familias, se asientan en un sitio al que llamaron “Rancho del Viborón”, situado en las inmediaciones de esa área donde se ubican hoy las colonias Abasolo y Agrícola Castro en Mexicali.
           
Para 1899, Sanginés motivaba la renuncia de un acomodaticio José María Villagrana, fundador de la primera aduana del otrora Partido Norte, como juez de paz y encargado, además, del resguardo policial de la Colonia Tecate, cargo que, a Carlos A. Quijaza, presidente municipal de Ensenada, había equivalido  a recomendar al oso hormiguero para cuidar hormigas.
           
El 11 de julio de 1899, en su renuncia dirigida al coronel Agustín Sanginés, Jefe Político y de las Armas del Distrito Norte de la Baja California, Villagrana decía:

«Dentro de dos o tres días, a lo sumo, tendré que ausentarme de este lugar para atender algunos asuntos de familia, por tal razón suplico a usted se sirva indicarme a qué persona hago, mañana mismo, entrega del archivo y demás objetos de la pertenencia del Juzgado, cuya Secretaria ha estado a mi cargo en virtud del nombramiento con que fui honrado por la H. Asamblea Municipal; a la que también suplico a usted comunicarle mi definitiva separación del empleo del que se trata y se digne manifestarle haberme visto en la penosa necesidad de no hacer ante ella directamente mi renuncia a causa de la urgente prontitud de mi marcha. Libertad y Constitución. Rúbrica: José María Villagrana».

Por esas fechas, Manuel Clemente Rojo desempeñaba una posición homóloga a la de Villagrana, en la comunidad de Santo Tomás, y Felipe S. Dueñas, en Rosario. Éste luego se integraría a la Aduana Marítima de Ensenada y años después sería nombrado administrador de la sección aduanal de Los Algodones, la cual fue instaurada precisamente ese año de 1899.
           
Además, en 1899, George Chaffey, paisano del canadiense Harry Chandler, acabaría por dominar financieramente a la California Development Company (C.D.C.), dando el banderazo de salida a uno de los trabajos más grandiosos en los anales de la historia de la construcción de sistemas de riego agrícola. La intención era llevar las aguas del Colorado hacia el Valle Imperial, California, a través de suelo mexicano. Con esto, Chaffey hizo suyo el sueño de su amigo Oliver M. Wozencraft, gestado en 1849.

Para mayo 15 de 1900, en la ciudad de Los Ángeles, Guillermo Andrade, Irma W. Blaisdell y William T. Heffernan, ante notario procedían a protocolizar el acta constitutiva de la Compañía Sociedad de Irrigación y Terrenos de la Baja California, S. A.; a finales de ese año el día 28 de diciembre la California Development Co., se comprometía con la de Irrigación y Terrenos de Baja California a construir un sistema de canales en suelo mexicano.          

El 1 de diciembre de 1900, Sanginés modificaba el Distrito Norte en once secciones municipales. Cristino Fonseca fue nombrado juez de paz de la sección municipal de Los Algodones, y Luis Márquez, impuesto como subcolector de impuestos. Al poco, fue sustituido por Daniel Sández en el puesto de juez de paz de dicha comunidad.  Seis años antes, Sández ya había ejercido el puesto de juez auxiliar de este pequeño poblado cuando esa zona era apenas una simple demarcación municipal.

En 1901, el jefe político Agustín Sanginés, comisiona a Urbano Vásquez con carácter de secretario del Juzgado de Paz y de la Policía, encargándole la seguridad pública de dicha sección municipal.

Los primeros campamentos situados en Valle Imperial

George Chaffey
En febrero de 1900, George Chaffey, financiador del proyecto para las obras de canalización del Desierto del Colorado, y L. M. Holt —alias “Limpy” —,  publirrelacionista en jefe de la futura Imperial Land Co., empezaron a recorrer la zona aledaña al Monumento 220-A, acompañados del ingeniero D. L. Russell (“Scotty”) y de la gente encargada de los trabajos de excavación para construir un Canal (el Imperial) desde el Río Colorado, en los Estados Unidos, hasta el Río Álamo, en México, del cual aprovecharían su cauce, de sureste a noroeste, para reingresar al desértico Valle californiano por un punto al que se le daría por nombre Bocatoma Sharpe (Compuertas), cercano al Monumento 220.  Es a “Limpy” Holt a quien los historiadores norteamericanos reconocen como el que bautizó a las ciudades gemelas de Calexico y Mexicali. Los masones sanginesistas reservarían ese honor para Agustín Sanginés.
           
Al mes siguiente (marzo de 1900), Chaffey y “Limpy” Holt,  conforman la Imperial Land Co., y encomiendan su dirección a S. W. Ferguson; de manera independiente, otro grupo de pioneros integrado por Peter Barnes (alias  “Barne”), T. P. Banda, Joe Estudillo, Mobley Meadows, M. P. Jaussaund, René Grivel y otros franceses con algunos “zanjeros” mexicanos, llegan a la zona e instalan un campamento a 400 metros al norte del Monumento 220, situado donde la calle Pedro F. Pérez y Ramírez confluye con Avenida Colón, de Mexicali. “Barne” pone ahí su tienda de abarrotes y Estudillo instala dentro la primera Oficina Postal, formándose un nuevo asentamiento humano.                                         
           
En abril 11 de 1900, con Rockwood a la cabeza de un grupo de ingenieros peritos, un cocinero chino y una cuadrilla de trabajadores mexicanos, establecen el primer campamento de la empresa a 15 millas al sur de la Estación de Flowing Well.
           
Ese equipo dirigido por Charles R. Rockwood lo conformaban C. N. Perry, D. L. Russell, George C. Sexsmith, Fred Hall, Dick Harris, Jack Summer, Jack Larrabee, Frank Quailey, Robert Sexsmith, Billy Hinckle, Joe Carter, Harry Ingall, Charley Nun —el cocinero chino— y la cuadrilla de “zanjeros”. Pronto llegaría otro pequeño grupo de colonos en búsqueda de tierras: James E. Peck, fundador de compañía ferretera J. E. Peck del Centro, California; George C. Hunt y señora; Byron Rice y el viejo reverendo Jonh Shenk y su esposa.

Para 1901, los Shenk fueron los primeros en obtener títulos de propiedad de terrenos dentro del Valle Imperial, concedidos por el gobierno de los Estados Unidos; su hijo Adolfo Shenk llegaría a ser propietario de las tierras aledañas a Cerro Prieto, en suelo mexicano.
           
El campamento de la Laguna Azul, en 1900. Al fondo, el Cerro del Centinela
Por la falta de agua, a la tercera semana, aquel equipo de trabajo se movió a las cercanías de Flowing Well para establecerse a orillas de la Laguna Azul, instalando un segundo campamento en el sitio donde vivía desde hacía tiempo el “tal Seeley con una bola en la frente”, según testimonio de don Daniel Sández. En la Laguna Azul el agua estaba más limpia, y ahí improvisaron una enramada grande que funcionó por un tiempo como improvisado hotel, siendo ocupado por los nuevos pioneros que iban llegando en las diligencias de Estación Flowing Well.

Laguna Cameron, en 1900, situada en la línea divisoria entre Calexico y Mexicali, en las inmediaciones del Monumento 221
El siguiente paso, fue abrir un tercer campamento en la Laguna Cameron. Ahí encontraron a George Chaffey y su gente. Ese día, el ventarrón lanzó por los aires las tiendas de campaña. A ese campamento, se adhirieron el superintendente Thomas Beach y su mujer, cuya hija Cameron nacería un año después en un quinto campamento instalado, en suelo norteamericano, a un costado del Monumento 220-A, que más tarde se llamaría Calexico.

Sobre las tres zonas de abastecimiento de agua natural en el Valle Imperial, Charles Robinson Rockwood, en su escrito “Born in the Desert”, dice:

«Los únicos sitios donde se podía encontrar agua en todo el Valle, estaban en la Laguna Azul, en la Laguna Cameron y en los Pozos del Becerro en Río Nuevo, al Noroeste de la base de Imperial. Organizados en pequeñas cuadrillas acampamos en Laguna Cameron y la gente empezó a trabajar a tres millas de allí. Después tuvimos que acarrear agua de los distintos aprovisionamientos acondicionados en diversas partes del área, hasta que las aguas de la Laguna Cameron bajaron de nivel y se convirtieron en una gran charca saturada de peces, lo que hacía imposible el consumo para la sobrevivencia humana».

En agosto de ese año de 1900, Chaffey y su equipo de trabajo, desde el lugar donde quedaría situada la Bocatoma Hanlon, inician las excavaciones para hacer un canal de 5 millas (8 kilómetros) hasta la frontera con México.
            
Sobre el campamento sede instalado en la Laguna Cameron, las aguas empezaron a bajar y la abundancia de peces y de pelícanos, acechando el cardumen, las volvieron cenagosas; en octubre de 1900, se vieron obligados a levantar las tiendas para establecer el campamento base en lo que es hoy la ciudad de Imperial. Es así como se realiza la apertura de un cuarto campamento. La decisión de George Chaffey de remover el campamento base de La Laguna Cameron hacia Imperial, según Tout, fue de sabios pues años después, con las inundaciones de 1906, esa área de la Laguna Cameron desaparecería para siempre.
           
En noviembre 26 de 1900, a instancias de Anthony Heber, llega al campamento base de Imperial J. B. Hoffman y se integra al equipo de la California Development Co. El 12 de febrero de 1901, por los días en que empezaron a llegar los primeros pioneros mexicalenses a instalarse en los alrededores de la entrada del “Camino de la Herradura” a México; J. B. Hoffman integra una cuadrilla de cucapás y desde el campamento base de Imperial,  se dirige hacia dicho punto para levantar un quinto campamento que estaría conformado de tres tiendas: las de los ingenieros Charles R. Rockwood y C. N. Perry y sus familias, y la del superintendente Thomas Beach y su mujer embarazada. 
           
Respecto a las causas del levantamiento de este Quinto Campamento, Otis B. Tout, en su obra “Los Primeros Treinta Años del Valle Imperial (1901-1931)”, asienta:

«De acuerdo a C. N. Perry, la Imperial Land Co. andaba buscando un sitio para levantar un poblado al pie de la línea fronteriza y se decidió que en las tierras bajas alrededor de la Laguna Cameron era imposible. De ahí el campo fue removido en dirección a los 160 acres de terreno en la línea propiedad de George Chaffey. Mientras el agua de los canales no estuvo a disposición, el agua tuvo que ser transportada de los pozos  instalados en México, dado que en esa zona el agua para consumo doméstico era inapropiada».

«El señor Chaffey donó una parte de sus terrenos y ordenó la trazadura  de un pueblo. En dicha trazadura participaron Fred Hall, E. H. [Pete] Gains, y Paul McPherry. Nos inclinamos a dar crédito a que fueron L. M. Holt y George Chaffey los que le dieron nombre a los poblados de Calexico y Mexicali».

Calexico-Mexicali: ciudades gemelas

En lo que concierne a la fundación de Calexico y de Mexicali, dos puntos deben de quedar muy en claro, primero que el origen de estas ciudades gemelas es la construcción, iniciada en 1900, del sistema de irrigación para llevar las aguas del Colorado hacia el Valle californiano de Imperial, utilizando el afluente del Álamo que atraviesa el Valle mexicalense, y el segundo radica en comprender que dichas ciudades tal y como las conocemos, fueron trazadas y posteriormente levantados sus centros urbanísticos, tomando como referente el Monumento 220-A; o sea, el punto donde hoy se ubica la “Puerta México” que da paso a Calexico, California,  y a Mexicali, Baja California.  En dicha época, esa zona era conocida como la del “Río”, de seguro en alusión al Río Nuevo que antes de la inundaciones de 1905 y 1906 pasaba hacia Estados Unidos por el Monumento 221, situado por la Calle 11, en Pueblo Nuevo.

La Laguna Cameron, desaparecida con las inundaciones de 1906, estaba ubicada en medio de la frontera de Estados Unidos y México, entre terrenos que hoy comprenden la ciudad de Calexico y la zona del “Río” (Nuevo) perteneciente a la demarcación Cucapá, que jurisdiccionalmente dependía de la sección municipal de Los Algodones.

Estos aspectos esenciales son los que demarcan el origen real de estas dos ciudades fronterizas. Por tanto, en las inmediaciones del “Río” y de la Laguna Cameron no había otro rastro de poblado que no fuesen los pequeños asentamientos cucapá, dispersados en aquella zona plagada de mezquitales, donde vivieron nativos como Borrego y Dos de Bastos.

El hecho de que estos dos señores se encontrasen en esa época entre los naturales habitantes del área, lo confirma  Margaret Romer en su libro testimonial “Una Historia de Calexico”, así como los testimonios vertidos por los mexicanos que llegaron en 1901 a la zona del “Río”, en búsqueda de un mejor futuro.

Sobre Borrego y Dos de Bastos, Margaret Romer le da al primero el título de “mascota” de los calexiquenses, en alusión a su condición de primer morador de la localidad y a la estimación que le profesaba la gente de ese pueblo; en consonancia, doña Ernestina Monreal Moreno, pionera llegada en 1902, en entrevista concedida a Enrique Estrada Barrera, en 1973, afirma:

«Cerca de nosotros vivía un indio muy conocido, de quien se decía había sido el primero en llegar a Mexicali. Le llamaban indio Borrego y era un hombre grandote, moreno, bien dado; con una trenza que le llegaba casi a los talones, muy bien tejidos, negros y brillosos. Tenía unos perros y cuando la inundación pudo salir y contaba que como no tenía provisiones tuvo que matar los perros para comérselos. Había también otro indio llamado Dos de Bastos, que usaba dos plumas en la cabeza. Siempre andaban juntos; parece que eran indios cucapás».

Ese febrero de 1901, entre lo que serían la vía del tren y la línea fronteriza entre Calexico y Mexicali, Edward Aiken —originario de Campo, California— manda a construir una casita de adobe para luego convertirla en el Internacional Bank. Rockwood y Perry, por su lado, levantan las oficinas de la “California Development Company” cerca de allí. A su vez, el doctor Heffernan instala una tienda de abarrotes con la mira de surtir a la gente de la ranchería contigua, viviendo en México, que iba de compras a la Tienda de “Barne”, ubicada a un tercio de milla al norte del Monumento 220, donde se encontraba el grueso de la población del lado norteamericano, establecida en improvisadas tiendas de campaña. Los colonos mexicanos, incluso, también iban de compras a Paringa (Heber), caserío situado a la mitad del camino entre el nuevo campamento fronterizo e Imperial.

Esa fecha del 12 de febrero de 1901, fue un día conmemorable para quienes convergieron en el monumento 220-A, pues atrapa en el tiempo y el espacio el instante en que estos dos poblados, nacieron en medio de la luz esplendorosa de ese brazo del universo llamado Baja California.
             
Esteban Cantú, en 1933, convocado por la Dirección Gral. de Instrucción Pública para establecer la fecha de fundación de Mexicali, da por cierto el planteamiento de la obra “Los Primeros Treinta Años del Valle Imperial (1901-1931), escrito por Otis B. Tout, rememorando el 12 de febrero de 1901 como la fecha en que Mexicali y Calexico vieron la luz por primera vez.
Por 1901, además de cucapás como Borrego y Dos de Bastos, que habían trabajado en el levantamiento del quinto campamento gringo, del lado mexicano vivían gente como Zaragoza Contreras, Antonio Villarino, Jesús Guluarte, Expectación Carrillo, Jesús Arias, Francisco Barrios, el francés René Grivel y el norteamericano M. P. Jaussaund, quienes estando instalados en el campamento de la Tienda de “Barne”, decidieron salir de ahí e instalarse del lado mexicano; como autoridad policial de aquella demarcación dependiente de la sección municipal de Los Algodones, estaban Urbano Vázquez, Benigno González, Juan Ceceña y Casimiro Lucero.
           
En lo que concierne a presencia de la autoridad policial en la zona del “Río”, a inicios del año 1901, Ramón Zumaya confirma esta realidad en su testimonio vertido a la Dirección General de Instrucción Pública, el 7 de septiembre de 1933, al afirmar lo siguiente:

«En marzo de 1901 que llegué a este lugar, la autoridad estaba representada por los policías Urbano Vásquez y Benigno González».

Como jefe policial de Los Algodones, Urbano Vásquez había sido sustituido por Manuel Vizcarra, que dos años más tarde se convertía en juez auxiliar de la demarcación de Mexicali, dependiente de la sección municipal de Los Algodones. El 26 de abril de 1904, el jefe político Celso Vega lograría elevar de categoría política a esta demarcación al transformarla en sección municipal, nombrando como primer juez de paz de Mexicali a Wenceslao Cifuentes.
           
Delfina Vda. De Moreno se encuentra entre las personas que hacen su arribo a la zona en febrero de 1901; Ramón Zumaya y su Bernarda del alma, llegan en marzo, y después están Francisco L. Montejano —primer presidente municipal de Mexicali—, Juan Moreno, Refugio Contreras, Ernestina Monreal, Cleofás Chacón, Mateo Avilés, Francisco Demara, Francisco Flores, Jesús Orozco, Mateo Valdez, Apolinar Muro, Leandro Verdugo, etcétera. Todos ellos fueron los primeros vecinos mexicanos que testimoniarían el levantamiento de las oficinas del Banco Internacional y de la California Development Company (C.D.C), cuya estructura, en 1911,  pasaría a ser el llamado Distrito de Irrigación de Imperial, año en que es fundado este organismo.

Sanginés: problemas con José Ives Limantour

Durante la gestión de Agustín Sanginés, en 1901, se da otro hecho histórico único e irrepetible para esa región desértica del Desierto del Colorado; la bocatoma de Pilot Knob, situada en los Estados Unidos, entre los monumentos divisorios 207 y 208, a 16 kilómetros al oeste de Yuma, Arizona, abre sus compuertas el 14  de mayo dando paso a la corriente hacia el Valle de Mexicali hasta atravesar ese 20 de junio de dicho año, la Bocatoma Sharpe (Compuertas) con el fin de irrigar el Valle Imperial, en California.
             
Bocatoma Sharpe (Compuertas) Colección Miguel Ángel Berumen
El 14 de mayo de 1901, George Chaffey envía un escueto pero histórico telegrama a su hijo Andrew M. Chaffey, Presidente del California Bank de Los Ángeles:

«Hoy las aguas cruzaron el canal justo a las 11 de la mañana. Todo va muy bien. George Chaffey».

Para otoño de 1901, 1500 acres (607 hectáreas) de tierra se habían cultivado en el área de Calexico, iniciando con este paso la industrialización agrícola del Valle Imperial.
            
Hacia septiembre de 1901, Sanginés eleva al poblado de Tijuana con 350 habitantes, a categoría de subprefectura, ascendiendo a Jerónimo G. Azcárate como subprefecto; último juez de paz de la antigua sección municipal. El 18 de dicho mes de septiembre, Sanginés nombra a Gustavo Terrazas, como primer comandante de Gendarmería y Policía Municipal del Distrito Norte, con sede en Ensenada. Dos años después este hombre sería designado por Celso Vega, como hombre fuerte de la subprefectura de Tijuana, y para 1905, marcharía con el mismo puesto hacia Mexicali, que había adquirido la categoría de subprefectura a mediados de ese año. 

El desfalco de Teodoro Tejeda

A finales de 1901, Teodoro Tejeda, contador cajero de la aduana del puerto, desfalca a la American Surety Company de Nueva York con 6 mil pesos oro. Luego, aquel soltero galante con saco de casimir y polainas, de bastón de ébano con empuñadura de oro, amparado en las sombras de la noche mediterránea, huye de Ensenada dejando a sus espaldas la casa y sus elegantes ajuares, las deliciosas tertulias en el Hotel Iturbide, sus múltiples relaciones sociales y amorosas, incluyendo, en su precipitada salida, hasta el abandono de su lujoso bastón.
           
Ensenada señorial de principios del siglo pasado
Para el 2 de enero de 1902, el Juzgado de Distrito ejerce un embargo precautorio sobre sus bienes dejados al garete y los resguarda en los almacenes de la aduana, pero puestos a disposición de la jefatura política. El coronel Agustín Sanginés, nueve días más tarde, nombra a Gustavo Terrazas, Primer Comandante de Gendarmería y Policía Municipal del Distrito Norte, como depositario de los mismos, designando a los ciudadanos David Zarate y Heraclio Ocho, en calidad de peritos valuadores.  En enero 15 de ese año, el licenciado Guillermo Obregón, representante jurídico de la empresa agraviada, envía un oficio al jefe político advirtiendo lo siguiente:

«Esta Compañía ha tenido noticias de carácter privado, en la que se le informa que se trata de considerar como mostrencos [sin dueño], los objetos que dejó el Señor Tejeda, que fue contador de esa Aduana».

«Como esta Compañía en calidad de fiadora del Señor Tejeda ha pagado a la Tesorería General de la Nación la cantidad de $ 6, 000,60 [seis mil pesos con sesenta centavos], suplico a UD., se sirva mandar se dé conocimiento a esta Compañía, para que se proceda a lo que haya lugar y antes de que se disponga de esos objetos. México, enero 15 de 1902. Rúbrica: Guillermo Obregón».

Diez días más tarde, el jefe político Sanginés le aclaraba por oficio al licenciado Obregón que dicho objetos de antemano habían sido consignados por el licenciado Manuel T. Corzo, Juez de Distrito, a la jefatura en calidad de mostrencos, y que se tramitaría el expediente respectivo con sujeción a la ley.

La huida de Tejeda y la cuantía de su hurto

Todo indica que, para no levantar sospechas, Tejeda había pelado gallo con los seis mil y pico desfalcados, huyendo con lo que traía puesto, dejando a recaudo de las autoridades la casa,  los muebles y su fino guardarropa; es obvio que con la subasta de esos bienes no hubiese podido resarcir a la American Surety Company el monto robado.
            
Para darnos una idea del valor adquisitivo de 6 mil pesos a inicios del siglo pasado, basta señalar que funcionarios públicos del nivel de Sanginés, Arróniz y Vega, percibían cada diez días 109 pesos con 60 centavos de sueldo; o sea, 328 pesos con 80 centavos al mes, lo que por año ascendía a la cantidad de 3 mil 945 pesos con 60 centavos. Tejeda había puesto pies en polvorosa embolsándose casi dos años de sueldo del funcionario público mejor pagado del Distrito Norte: el jefe político y militar. Comparativamente hablando, con halo de sorpresa, cualquiera de nosotros diría hoy: ¡Se peló con dos años de sueldo del gobernador!

El extraordinario viaje de Sanginés al Colorado

En los primeros días de febrero de 1902, sirviéndole como guía el gendarme Juan Tamayo, Agustín Sanginés emprende un extraordinario viaje hacia la zona del desierto del Colorado con el fin de verificar la habilitación del Río Álamo cuyo afluente serviría para irrigar suelo californiano. Estando allí, le tocaría vivir dos acontecimientos extraordinarios: la salida de George Chaffey como cabeza de la California Development Co. (C.D.C.), y de su asesor principal —”Limpy (Desgarbado)”— L. M. Holt, como publirrelacionista de la Imperial Land Co.
            
A raíz de que los historiadores norteamericanos le endilgan a “Limpy” Holt el haber sido quien bautizó a Calexico y Mexicali con el nombre que hoy llevan; J. A. Alexander, en su libro “The Life of George Chaffey: A Story of Irrigation Beginnings in California and Australia”, sobre L. M. Holt dice:

«Etiwanda es mejor conocido por haberse fundado allí la “Holt-Chaffey Mutual Water Company System”, que vino a ser el modelo en que se inspiraron las futuras empresas de Irrigación de California. El nombre de George Chaffey está indisolublemente ligado al de un hombre extraordinario cuyo nombre no puede ser omitido en relación a la construcción de los sistemas de irrigación californianos: L. M. Holt, avezado periodista en sistemas de irrigación, editor del “Riverside Press and Horticulturalist”. Holt tuvo una marcada influencia en la vida de George Chaffey. Al igual que éste, también fue un visionario algunas veces un genio excéntrico que le imbuía confianza al canadiense [Chaffey]­. Como estudioso de los sistemas de irrigación y de las políticas gubernamentales, Holt fue el principal asesor de Chaffey, transfiriéndole sus conocimientos e ideas para la obtención de efectos prácticos».

George Chaffey y “Limpy” Holt, en febrero de 1902, fueron sustituidos por un hombre al que el canadiense, en 1900, había desplazado del control de la C.D.C.: Anthony H. Heber, quien los había hecho renunciar en compañía de S. W. Ferguson, su director en la  Imperial Land Co., designando a Frederick C. Paulin en su lugar.

A Sanginés le tocó encontrar la zona del “Río” con vestigios de la nevada de finales de enero de 1902, la primera que cayó en Mexicali durante el Siglo XX, la segunda fue treinta años después, el 12 de diciembre de 1932.

Retorno a Ensenada

A su retorno a Ensenada, Agustín Sanginés reúne la documentación requerida para desencadenar los trámites ante el Despacho de Gobernación y hacer de Mexicali una sección municipal, requisitos que cumple a cabalidad el 26 de marzo de 1902, sin embargo, no envió la documentación a Gobernación. Es posible que la presión ejercida por Ricardo Obregón, de la American Surety, ante José Ives Limantour —secretario de Hacienda— en relación al caso Tejeda, hubiera hecho mella en los afanes de Sanginés.

En mayo 30, Gustavo Terrazas, renuncia como depositario de los inmuebles embargados a Tejeda, declarando como pérdida una parte sustancial de los bienes resguardados en los almacenes de la Aduana. En tal función, a Terrazas lo sustituye Arcadio Villegas, secretario del Ayuntamiento.
           
Después de la última de sus visitas a Mexicali, a mediados de 1902, la situación política de Agustín Sanginés se agravaría aún más cuando, el 2 de julio de ese año, le informan de la insubordinación del preso Luciano Cabrera, quien, tras causar estropicio y medio, rehusaba ingresar a su celda en la cárcel de Ensenada. El coronel comete la imprudencia de entrar al recinto carcelario, solo, a encarar al rijoso, dándose un forcejeo entre ambos a mitad del patio. Al sentirse rebasado en fuerzas, Sanginés saca la pistola y le da de tiros, aquietándole para siempre.
           
Doce días después, el general Manuel González Cosío, secretario de Gobernación, le envía a Sanginés copia de un oficio recibido que venía de parte de José Ives Limantour —el segundo hombre más poderoso después de Porfirio Díaz— dando una inaplazable orden: 

«AL Jefe Político del Distrito Norte de la Baja California».-


«La Secretaria de Hacienda me dice con fecha 10 del actual, lo que sigue»:

«Dispone el Presidente de la República que se sirva usted [González Cosío] ordenar al Jefe Político del Distrito Norte del Territorio de la Baja California, no ponga obstáculo al embargo administrativo, que con esta fecha se ordena al Administrador de la Aduana de Todos los Santos practique de los bienes del excontador de la misma Aduana, Teodoro Tejeda, en virtud de que estos bienes están declarados indebidamente como mostrencos, pues no pueden tener esa calidad, dadas las responsabilidades que reportan a favor del Fisco Federal, con motivo del desfalco de dicho Tejeda. Lo que tengo la honra de comunicar a Ud. para los fines consiguientes».

«Y la transcribo a Ud. [a Sanginés] para sus efectos».


«Libertad y Constitución. México, Julio 14 de 1902. Rúbrica: González Cosío».

A principios del mes de agosto de 1902, Sanginés es citado con urgencia a México, por requerimiento de Gobernación con el fin de tratar los asuntos Tejeda y el relativo al muertito de la cárcel.

Para el 14 de agosto, el general Harrison Gray Otis —suegro de Harry Chandler—, Moses H. Sherman, Otto Freeman Brant, Frank F. Pfaffinger y William H. Allen Jr., le compraban a Guillermo Andrade 800 000 acres (323 748 hectáreas) de terrenos en el Valle de Mexicali para organizar la “California-Mexico Land and Cattle Co.: C. M. (Ci Em) Ranch, mejor conocido por los mexicalenses como el  “Rancho de la Cien”.

El pueblito en la región de “Río”

El 26 agosto de 1902, desde el villorrio de pescadores conocido como San Felipe, José Escobedo, en pleno calorón, emprende camino hacia el pueblito del “Rio”, guiando a cuarenta y dos asiáticos recién desempacados de Sinaloa. La tirada era llegar a los bebederos de Tres Pozos y al del Salado, reabastecerse de agua y descansar un rato, para luego reanudar camino. Nomás que no supieron dar con los pozos. En vez de regresarse, siguieron caminado nueve días, perdidos. Entre los cerros Moreno y de El Mayor, en la Sierra de Las Pintas, la muerte hizo su agosto ganando treinta y cinco orientales de un jalón. Solo ocho llegaron vivos al actual Mexicali: siete arrepentidísimos chinitos y el atarantado guía. A esa zona donde murieron, ubicada a 55 kilómetros de San Felipe, desde entonces es llamada “El Chinero”.
             
Por esas fechas ya estaba construido el primer hotel de Mexicali, justo en la línea fronteriza. Su dueño era el francés René Grivel, quien, aprovechando la instalación de una fábrica de ladrillos en Calexico, manda a construir un hostal que fue devorado por las aguas en la inundación de 1906.
           
Al frente, la garita aduanal; al fondo, el Hotel Internacional de René Grivel.
Sobre la existencia de dicho hotel, doña Cleofás Chacón Verdugo —en una entrevista realizada, en 1973, por Enrique Estrada Barrera— da testimonio de lo siguiente:

«Cuando llegué a Mexicali, en 1903, tenía nueve años de edad. Entonces había una ciénega [parte de la Laguna Cameron] por donde hoy es la Calle Cuarta de Pueblo Nuevo y los que iban llegando se iban instalando cerca de la ciénega para que la mulada tuviera agua. La línea internacional era un canalito: los vecinos podían pasar a los Estados Unidos por donde quisieran y no había problemas. Toda la zona de este lado del canal se usaba como pista para carreras de caballos, que era una de las principales diversiones. Al final de esa franja, pegadito a la línea, estaba el hotel del francés René Grivel y más allá, llegando donde ahora es el barranco, estaba la escuela de la profesora Merceditas Carrillo».

Los hoteles de Calexico e Imperial, fueron construidos en 1902, el primero, y 1904, el segundo.

Sanginés: regreso de México

En septiembre de 1902, Agustín Sanginés regresa de México a Ensenada, exonerado del presunto homicidio, trayendo consigo dos órdenes de gobierno bajo el brazo: que el gobierno de la República había valorado como mostrencos los bienes confiscados a Tejeda y por tanto había que rematarlos para el 20 de septiembre, anunciando, también, que el teniente coronel Abraham Arróniz, jefe y político militar del Distrito Sur, le sustituiría en el cargo, habiendo quedando él como jefe político-militar de ese distrito.
            
El sábado 20 de septiembre, a las 10 de la mañana, frente a la casa municipal, estaban rematando los “bienes mostrencos” que quedaron del huidizo Teodoro Tejeda, cuyo monto de los objetos era de 105 pesos con 60 centavos.

De aquel excelso ajuar de casa que a Tejeda le habían embargado un día, hasta la bacinica de porcelana china en la que Teodoro, religiosamente depositaba su óbolo matinal como abono a la fertilidad del suelo ensenadense, había desaparecido. Los amantes de lo ajeno arrasaron con sus pertenencias, legando al acervo cultural de Ensenada varios cuadernos de comedias y zarzuelas, una pieza de música para canto y otra para piano, un cuaderno de composiciones musicales realizado por Julio Yduarte, un método de solfeo hecho por M. Morales, dos tomos intitulados “Veracruz Ilustrado” y otro sobre Baja California, un libro llamado “Los Pequeños Poemas de Campoamor”, un curso de inglés escrito por T. Robertson, acompañado de un libro de lecturas en ese idioma, una cartera vacía, cuero de Rusia, dos espejos biselados (uno cuadrado y otro oval), un tocador-cómoda con espejo de luna y párele de contar. Del paradero de Teodoro Tejeda, del resto de sus muebles y de los seis mil pesos, sepa Dios. 

Sobre la actuación gubernamental de Sanginés algunos autores le dan gran peso al impulso realizado en el ámbito educativo, aunque su labor política habría de ser de mayor impacto, dado que Sanginés, con la fundación de la Logia Simbólica Occidental número 1, en 1894, da cabida y sentido en el Distrito Norte a los afanes políticos de una clase media emergente, trabajadora, liberal y laica.
            
De la Occidental número 1 de Ensenada emergieron clubes políticos como el Democrático y el Manuel Márquez de León, dando cabida con el tiempo al surgimiento de otras logias masónicas en los demás pueblos, de donde emergieron nuevas organizaciones político-sociales: partidos políticos locales, sindicatos obreros, agrupaciones de jornaleros agrícolas y sociedades mutualistas. Las logias masónicas, en Baja California, habrían de jugar un papel decisivo en la organización y el quehacer político y social en años posteriores.

Abraham Arróniz: El gran olvidado

Abraham Arróniz 
El 27 de octubre de 1902, Abraham Arróniz toma las riendas del Distrito Norte, en tanto el coronel Agustín Sanginés ya se había hecho cargo del Distrito Sur de la Baja California (sep. 1902-jul. 1911), cuyo gobierno tenía por sede el puerto de La Paz. El teniente coronel Arróniz solo gobernaría cinco meses el Distrito Norte: hasta el 14 de marzo de 1903.

Esta fecha del 14 de marzo de 1903, es muy importante para los mexicalenses, no por ser el último día de trabajo de Arróniz en el Distrito Norte, sino porque es el día en que Manuel Vizcarra fue designado  como juez auxiliar de la demarcación de Mexicali —dependiente jurisdiccionalmente de la sección municipal de Los Algodones—, el cual fue tomado como referente para conmemorar la fundación de la capital del estado de Baja California, según un  simposio de Historia, convocado, el 29 de agosto de 1968, por José Ma. Rodríguez Mérida, alcalde del V Ayuntamiento. No solo eso, la historiografía regional no le atribuye a Arróniz la designación de Manuel Vizcarra al puesto de juez auxiliar, sino a su sucesor, Celso Vega, que asumió el cargo un día después, el 15 de marzo de 1903. 

Lo que sí es irrebatible en torno al documento donde presuntamente se designa a Manuel Vizcarra como juez auxiliar de Mexicali, es que en dicho oficiofechado el 14 de marzo de 1903— no aparece por ningún lado la firma de alguna autoridad municipal o jefe político-militar en cuestión.


Con el fin de fijar fecha para conmemorar el día de la fundación de Mexicali, aquel Primer Simposio de Historia adopta una fecha a todas luces prendida con alfileres, en comparación  a eventos históricos tales como ese del 12 de febrero de 1901, que delimita el momento en que aquellas ciudades gemelas de Calexico y Mexicali ven su primera luz en el antiguo acceso fronterizo del Monumento Divisorio 220-A; o frente a un inapelable 20 de junio de 1901, día en que las aguas del Río Colorado atraviesan el Valle de Mexicali para ingresar por la Bocatoma (Sharpe) del pueblo de Compuertas e ir a irrigar el inhóspito Valle Imperial, en California. 


Abraham Arróniz llega nueve meses después de que George Chaffey y “Limpy” Holt habían partido del Distrito Norte tras perder el control, en febrero de 1902, de la California Development Co. y de la Imperial Land Co., quedando ambas empresas bajo la tutela de Anthony H. Heber, quien luego de tomar el control de la C.D.C., pone a Frederick C. Paulin, como director de la Imperial Land en sustitución de S. W. Ferguson.
           
Heber acabaría también por desplazar a  Guillermo Andrade de la presidencia de la “Compañía de Irrigación y Terrenos de la Baja California”, creada en marzo de 1898, poniendo a Hiram W. Blaisdell a la cabeza de esa empresa. En esa época, Urbano Vásquez hacía las veces de agente comisionado para la venta de terrenos. La figura de Urbano Vásquez adquiere especial relevancia ya que, como ex autoridad policial en 1901, es él uno de los que presenciaron el trazado de la actual ciudad de Mexicali. Vásquez murió en 1935, en la Ciudad de Calexico, siendo ciudadano norteamericano.
           
Cuando Arróniz llega al gobierno del Distrito ese 27 de  octubre de 1902, hacía 11 días (octubre 16), apenas, que Anthony H. Heber había adquirido en 800 pesos los 187.36 hectáreas de terrenos en donde estaría asentado el pueblo de Mexicali. La protocolarización de las escrituras de esas tierras ante la notaria adscrita al Juzgado de Primera Instancia de Ensenada, se llevaron a cabo hasta el 26 de febrero de 1903. Con esta operación, como hombre número uno dentro de la Imperial Land Co, vale decir que Anthony Heber era dueño ya de las tierras donde se levantarían las ciudades de Calexico y Mexicali.
            
Como jefe político, Abraham Arróniz también habría de presenciar el nacimiento de la Colorado River Land Co., constituida el 18 de noviembre de 1902 por Harry Chandler, cuyo cometido fue la presunta mexicanización del Rancho California-Mexico Land Cattle Company, llamado “Rancho de la Cien”, propiedad de su suegro y socios.

El 20 de diciembre de 1902, Hiram W. Blaisdell, en su calidad de presidente de la “Sociedad de Irrigación y Terrenos de Baja California”, informaba de manera oficial al jefe político Abraham Arróniz, que en días pasados había iniciado la trazadura de un pueblo contiguo a Calexico identificado ya como Mexicali.
           
El trabajo topográfico de la trazadura de Mexicali estuvo a cargo de Charles N. Perry y de Jack Carrillo, bajo la dirección de Charles R. Rockwood. La de Calexico, se verificó un año antes —febrero 12 de 1901— y los responsables fueron Fred Hall, E. H. (Pete) Gains y Paul McPherry.

roberelenes@gmail.com

SEP—INDAUTOR
Título original:
Aduanas bajacalifornianas
Registro público:
03-2003-110615022600

1 comentario:

Miguel Lopez dijo...

Interesantisima nuestra historia, tuve la fortuna de leer el libro " Los Primeros Treinta An~os Del Valle Imperial" ... La Historia del los valles Imperial y Mexicali estan ligadas porque la finalidad era transformar el desierto del Colorado en un emporio agricola y la historia nos dice que dio resultado. Gracias por compartir este trabajo historico.